martes, 13 de abril de 2010

ANHELOS

Hay momentos en la vida que un simple detalle, apenas sin importancia, te hace recordar una situación, un olor, una sensación. Un simple momento de tu vida que te aparece en la memoria como si de una película de ficción se tratara y sientes las necesidad de volver a vivirlo.
Y yo durante tiempo estuve anhelando desesperadamente la sensación de cuando ibamos a León de vacaciones cuando era niña.
El rio Curueño, la Cota, Otero, la Mata de la Bérbula, Valdepielago............uhmmmm esa sensación de paz de cuando desayunabas en al patio en pijama, te despertaban las ovejas bien tempranito cuando las llevaban a pastar, el buscar los juguetes en el patio después de una nevada de las de antes, el frio, el calor, el olor a hornera, el ir a las 7 de la tarde a por la leche que ponía mi madre a hervir y luego, después de hervida, mi padre le comia la nata calentita encima de un cacho de hogaza......................
¡Esa paz! Esa sensación de ser, pese a una urbanita, uno más en la montaña............

No es fácil, ni difícil de explicar esta sensación..... ¡es casi imposible!

Es misión casi imposible el encontrar, a día de hoy, un sitio que pueda despertar semejantes sensaciones. Quizás y en la busqueda insconsciente de esta idea siempre que viajo por España me gusta ir sin rumbo fijo. Plantearse un lugar y luego indagar, ver, visitar, probar carreteras que no aparecen ni en los mapas. En difinitiva ir sin predeterminar hotel, estancia o días de estar .............

Y en uno de esos viajes "hippys" encontre uno de los sitios más bonitos y que me han llenado en pleno siglo XXI de paz............... Conmigo misma y con el mundo. Alli me siento como Robinson Crussoe en su isla.......


No, no... esto no es Asturias, es Zamora, La Sierra de la Culebra. Una maravilla de más de 65.000 hectáreas de magníficas montañas que albergan la población de mayor densidad de lobo ibérico de la Península Ibérica y de todo el territorio de la Unión Europea.Si uno madruga, es fácil que encuentres, sino un lobo "en persona" si sus huellas y sus rastros.

¡Así que algo tenemos en común, para que me atraiga tanto! El verde, la buena gente y el lobo............

Y aunque Sanabria esté cerca y siempre esté hasta los topes de gente, son pocos los que se animan a meterse por el interior, por Villardeciervos, y urgar en las carreteras comarcales. ¡¡Y no saben lo que se pierden¡¡. Buena gente, maravillosa carne (la ternera de Aliste es suprema), pequeños pueblos perdídos en el tiempo y... por supuesto ¡gaita!, la Sanabresa.

Asi, que que más puedo pedir........... pues nada......No hay cobertura de móvil, la televisión brilla por su ausencia, no hay periódicos, chiringuitos los justos..... y mucha, mucha naturaleza.........


Muy cerquita de BraganÇa, cuando me da el mono "urbanita" sufrimos las carreteras "terciarias" y vemos algo de progreso............................

Asi que como los presos, contaré los días que me quedan de sufrir estos lares y cuando mi cabeza y mi ánimo, que como preveo, esté a tope trás el Festival Intercético me tomare mis días para ir a visitar a mis amigos de San Vitero y comerme un mágnifico chuleton de Aliste, a la vez que a pegarme los grandes madrugones para avistar algún ciervo, rebeco o cualquier cosa que sólo ves habitualmente en "cromos".. Y así regenerarme y convertirme nuevamente en la mosca cojonera habitual........

Sólo quedan cuatro meses..........¡Vamos, a día de hoy, toda una eternidad!


2 comentarios:

Frank Invernoz dijo...

Que refrescante comentario sobre la naturaleza, con una foto que invita a disfrutar del paisaje.

Alicia dijo...

¡Gracias!
Pero es una sensación real que con los años se va agudizando hasta llegar a ser casi una necesidad "vital".

:-)