miércoles, 6 de mayo de 2009

Me gusta Llaranes

Hoy he leído en La Voz de Avilés que por fin van a poner un centro social en Llaranes, el barrio de mis amores.

Como cabecera de este blogg he puesto una fotografía de los años 50 de la Plaza Mayor, de la cual me siento orgullosa ¡¡Que bonita que es!!. y cuantos buenos recuerdos me trae.

Ahora que empieza el calorcito parece un agora llena de gente de todas las edades y ultimamente de todas las nacionalidades. Vamos, una verdadera delicia.

Siempre he vivido en Llaranes o alrededores. Primero en las Estrellas y ya casada me traslade a Capataces, por eso del pedacito de jardín y el haber contraído nupcias con un británico con afán "jardinístico". Y ahora, después de 16 años no me arrepiento de haber tomado esa decisión.

Llaranes es uno de los barrios más carismáticos de Avilés y uno de los grandes desconocidos. No tenemos grandes monumentos, a excepción de la capilla de San Lorenzo, pero si una fecunda historia relacionada con el Castillo de Gauzon y sus gentes.

Hasta la llegada de ENSIDESA esta zona de Avilés no era más que una pequeña parroquia agricola y ganadera, pero la inversión de la actualmente tan denostada empresa lo cambió todo. Llaranes pasó a ser un ejemplo, aùn hoy en día, de previsión y organización urbanística (este tema me dará más que escribir en el futuro).

Con la gran cantidad de zonas verdes que tiene, hoy en día los niños juegan en la calle como cuando yo era pequeña. Siguen manteniendo lo de pedir por la ventana el bocadillo, o jugar a la pelota, al cascallo, con la bicicleta sin que tengas que preocuparte "mucho" o estar con ellos. Vamos, que no es el centro de Avilés.
Aquí todavía se mantiene eso de saludar a todo vecino con el que te cruzas, preguntarle por sus achaques, por sus hijos o nietos, o simplemente acariciar a su perro. Sabes en que hora del día estás por que oyes como el panadero toca el "pito" de su coche para que compres el pan, o en el día en el que vives por que te traen los guevos de pita.

Y ahora, con la llegada de la primavera, la visión de los jardines es un placer para la vista y el oido. Me encanta oler la hierbabuena, o los dondiegos cuando empiece a apretar un poco el calor. O tener que levantarme, un sabado a las 7 y media de la manaña por que esta el Cuco "enamorado".
Con estas letras solamente quería decirle a mi barrio, cuán enamorada estoy de él.

4 comentarios:

AnnieChristian dijo...

Esas cosas de saludar, de la sensación de barrio fue lo primero que noté al llegar a Las Vegas desde el centro de Avilés, donde tenía unos vecinos -los del edificio mismamente-, bastante más que "subiditos".

Alicia dijo...

La verdad es que esto es lo que da la impresión de que uno es parte de algo.... aunque sea de algo pequeñito

Fernando del Busto dijo...

El gran monumento de Llaranes es su gente, personas como Del Río

Alicia dijo...

El gran monumento es el que Del Rio se merece. Una de las mejores personas que tengo el placer de conocer junto con Mundo.
Llaranes no sería lo que es sin ellos.